Como empiezan los días, los días terminan, pero un sábado es una cosa rara, un espacio fuera del espacio, un momento en el que se extienden las horas, y los minutos son más largos (si los minutos son más largos porsupuesto que las horas se extienden), y no es que no trate de explicarlo, pero si puediera explicar tan extraño acontecimiento, el mundo se ahorraría millones en investigaciones acerca de los sábados.
Para tratar de entender un sábado se ocupan varias cosas: una persona y un sábado.
Marianita se levantó (ya tenemos el factor persona) en un cálido sábado (ahora tenemos el factor sábado), ella tan bonita se levanto a las seis de la mañana, ya que está acostubrada a entre semana levantarse temprano al no tener nada que hacer, busca alimentos, al no encontrar nada más que galletas sufre la falta de comida. Decaída busca consuelo en algún buen programa, lo cual la desiluciona bastante ya que solo encuentra repeticiones, ahora el periódico, al no ser de domingo no hay proa ni teleguía, lo cual la deja sin nada que leer.
El caso de Marianita no es solo uno, ni son dos, el caso de Marianita se repite millones de veces en nuestro país. El hecho de levantarse temprano, alarga el día, la falta de actividades y comida lo hacen aún peor.
Un sábado, un tiempo fuera del tiempo.